Talmud sobre Shabbat 22:5
הָרוֹחֵץ בְּמֵי מְעָרָה וּבְמֵי טְבֶרְיָא וְנִסְתַּפֵּג, אֲפִלּוּ בְעֶשֶׂר אֲלוּנְטִיאוֹת, לֹא יְבִיאֵם בְּיָדוֹ. אֲבָל עֲשָׂרָה בְנֵי אָדָם מִסְתַּפְּגִין בַּאֲלוּנְטִית אַחַת פְּנֵיהֶם יְדֵיהֶם וְרַגְלֵיהֶם, וּמְבִיאִין אוֹתָהּ בְּיָדָן:
Si uno se bañaba en las aguas de una cueva o en las aguas de Tiberíades, y se limpiaba, incluso con diez toallas, [una tras otra —A pesar de que no se absorbió mucha agua en cada uno, todavía,] no puede traerlos en su mano a su casa, incluso por medio de un eiruv. Porque no hay problema de llevarlo aquí, sino un decreto, para que no lo olvide y los exprima al entrar]. Pero diez hombres pueden limpiarse la cara, las manos y los pies con una toalla y llevarla en sus manos. [porque como son muchos, se recordarán mutuamente. Incluso con una toalla para diez hombres, donde se absorbe mucha agua, aún así, pueden traerla en sus manos, y no tememos que puedan escurrirla.]