Talmud sobre Uktzim 3:4
הַשֶּׁבֶת, מִשֶּׁנָּתַן טַעְמוֹ בַּקְּדֵרָה, אֵין בּוֹ מִשּׁוּם תְּרוּמָה, וְאֵינוֹ מִטַּמֵּא טֻמְאַת אֳכָלִים. לוּלְבֵי זְרָדִים וְשֶׁל עֲדָל וַעֲלֵי הַלּוּף הַשּׁוֹטֶה, אֵינָן מִטַּמְּאִין טֻמְאַת אֳכָלִים עַד שֶׁיִּמְתֹּקוּ. רַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר, אַף שֶׁל פַּקּוּעוֹת כַּיּוֹצֵא בָהֶם:
El tallo de eneldo, una vez que ha dado su sabor a un plato cocinado, ya no está sujeto a [el requisito de separar] terumah [una porción de una cosecha dada a un sacerdote que se designa tras la separación, y solo puede ser consumida por sacerdotes o su hogar], y no puede hacerse impuro con la impureza de los alimentos. Las ramas que brotan del espino, el berro de jardín y las hojas de arum silvestre no pueden volverse impuras con la impureza de los alimentos hasta que estén endulzados [para eliminar su amargor]. El rabino Shimon dice: así también incluso con respecto a esas [hojas] de la manzana amarga.
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